LA CLÁSICA para dos

Obra nueva

Las mejores patatas gallegas del tipo kennebec, cebollas, ajos y zanahorias de cultivo tradicional, criados en la mejor tierra gallega y complementados con un capricho de temporada.

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30,00 €(iva incl.)

En lugar de 38,85 €

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Contenido del pack

¡Recuerda que si quieres hacer tu cesta a medida, solo tienes que visitar la sección A LA CARTA!
1 x ristra pequeña de Cebollas (450 gramos aprox.)
Cebollas de agricultura tradicional

Cebolla natural de cultivo tradicional y formato pequeño en ristra pequeña

2 x cabeza de Ajo de Arnoia
Ajo de Arnoia de agricultura tradicional

Natural de las leiras familiares de labradores de la ribera del rio Arnoia

1 x bolsa de Zanahorias (de 1 kilo aprox.)
Zanahorias de agricultura tradicional

Zanahorias de cultivo tradicional natural de la leira familiar del labrador.

5 x kg de la mejor "pataca nova" tipo kennebec
Así es la piel de las mejores "patacas novas" tipo kennebec

"Patacas novas" cultivadas por labradores para su consumo de forma tradicional.

 
Más info

5 kg de las mejores "patacas novas" tipo Kennebec. Solo si has comido en una casa de la aldea puedes haber conocido algo así. Fueron plantadas a mano y cuidadas casi cada día durante todos estos meses de primavera y verano para que las malas hierbas no frustaran su crecimiento, en un trabajo permanente hecho a mano por cada uno de los labradores.

Son valiosas.

Son de la variedad Kennebec, la más versátil para cocinar lo que quieras, tanto para asar como para hervir o freír sin perder un ápice de sabrosura. Y han sido cultivadas en las “leiras” ubicadas en la comarca de "Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo", área declarada Reserva Mundial de la Biosfera por sus especiales características de biodiversidad y entorno medioambiental sostenible.

Es precisamente aquí donde se da uno de los escenarios más adecuados para cultivar las mejores patatas gallegas. Hoy en día, decenas y decenas de pequeños labradores que viven en las aldeas de toda esta comarca siguen plantándolas en pequeñas cantidades para su propio consumo… y para el tuyo. Nuestros labradores siempre tienen un excedente que compartir, tal como hacían sus padres, sus abuelos y todas las generaciones anteriores de su familia durante más de 200 años: plantar para que sobre porque siempre puede venir un mal año. Ese excedente es el que vamos a compartir contigo. Te enviamos una mezcla de patatas relativamente grandes, ideales para ser cocidas y para hacer patatas fritas, con otras más pequeñas ideales para asar a su tamaño natural. Es exactamente así como salen de cada planta: unas más grandes y otras más pequeñas pero todas igual de sabrosas y naturales.

1 ristra de cebollas. Un ingrediente clásico en cualquier cocina tambien cultivadas de forma tradicional por los labradores de casi todas las aldeas de Galicia.

2 ajos grande de Arnoia. Criados en una tierra especial: la ribera del rio Arnoia en Ourense, donde la combinación de un suelo fértil y un clima más extremo otorgan a la cabeza del ajo un tamaño y un sabor excepcionales.

750 gr de zanahorias. Hijas de la misma tierra que nuestras patatas. En cuanto las pruebes, descubrirás un sabor lleno de matices que las harán imprescindibles en tu cocina.

¡Y un capricho de temporada que te sorprenderá! Un producto especial que solo está disponible unas pocas semanas y cuya aparición siempre es celebrada en las casas de los labradores con una pequeña fiesta gastronómica. No importa si es verano o invierno, si son fresas o grelos, cada ciclo natural tiene su propio sabor y nosotros queremos que lo disfrutes.

¿AGRICULTURA PRE-ECOLÓGICA? DESCUBRE LA AGRICULTURA TRADICIONAL


En La Casa de la Aldea nos sorprende haber llegado al extremo de tener que llamar a la comida “ecológica” u “orgánica”. ¿Cuándo dejó la comida de ser algo sencillamente “natural”? ¿Y la agricultura? ¿cuándo dejó la agricultura de ser “natural”?>

Si interpretamos “natural” de forma literal y cerrada, la agricultura habría dejado de ser natural hace unos 10.000 años; es decir, desde que el ser humano comenzó a cosechar semillas y plantas silvestres para seleccionar y domesticar las variedades que producían mejores alimentos. Esa selección y domesticación ya supondría una intervención “artificial” del ser humano. Nosotros creemos que “lo natural” es un concepto más abierto. La intervención humana en su interacción con el entorno es inevitable y su naturalidad viene definida por su impacto medioambiental: si dicha intervención se integra en armonía con el entorno conservando su riqueza biológica y equilibrio original, entonces, nos parece razonable calificarla de “natural”.>

Por ejemplo: los métodos agroindustriales que permitieron la popularización de la agricultura intensiva conocida como “la revolución verde” nos parecen intervenciones agresivas y artificiales. Aún suponiendo que en su momento desempeñaran un papel importante para proveer alimentos de forma estable a una población en rápido aumento, su impacto en el entorno ha hecho de la solución un problema... se han buscado y se buscan nuevas soluciones para paliar las consecuencias nocivas de estas prácticas y mantener al mismo tiempo los beneficios... con todo, muy a pesar de los avances científicos, creemos que todavía resulta difícil calcular y prever las consecuencias del impacto que las nuevas soluciones podrían tener en el ecosistema.

Antes de que fuera necesario plantear la agricultura “ecológica” como respuesta a los problemas derivados de la agricultura industrial intensiva, antes de eso, nuestros antepasados labradores ya habían perfeccionado el aprovechamiento de los recursos y particularidades de su entorno de manera natural y eficiente. No tenían otra alternativa. El conocimiento acumulado generación tras generación se transmitía de padres a hijos, muchos de los cuales no se limitaban a continuar los métodos tradicionales contrastados en su entorno, sino que, a partir de la observación, también experimentaban con cambios que pudieran suponer mejoras en la producción; cuando así ocurría, dichas mejoras se incorporaban a sus prácticas. Así fue durante siglos y era posible precisamente por la sostenibilidad de las soluciones para con el entorno donde vivían. Es lo que se llama agricultura tradicional. 

Reinventar la rueda sería necesario si hubiera dejado de existir. Quienes formamos parte de esta casa tenemos la suerte de que nuestros padres y nuestros abuelos heredaron el conocimiento de la rueda tradicional y la hicieron rodar hasta nuestros días. Ahora nos toca seguir afinando su legado para que mañana sean nuestros hijos quienes perfeccionen y perpetúen el giro de esta rueda en la que queremos incluirte. ¿Te apuntas?

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