LA LEYENDA DE SAN SIMON DA COSTA para dos

Obra nueva

En Lanzós, Crisanto elabora el San Simón da Costa: leche de sus vacas y ahumado con virutas de abedul. Los Teijeiro recuperan el "porco celta" criado con castañas en los "soutos" de Sarria y este jamón tiene 30 meses curación. Los Docanto hacen sus conservas como lo hacía su abuelo hace 100 años. Y Pio aplica la receta de sus padres para traernos un salchichón artesano único. De leyenda.

Más detalles

52,00 €(iva incl.)

En lugar de 65,00 €

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Contenido del pack

¡Recuerda que si quieres hacer tu cesta a medida, solo tienes que visitar la sección A LA CARTA!
1 x Queso ahumado San Simón da Costa (1 kg aprox.)
La familia de Crisanto aprendió el secreto del queso San Simón da Costa de su abuela y todos colaboran en el proceso.

Elaborado con leche de vaca y el tradicional ahumado con virutas de abedul.

1 x pieza de Salchichón artesanal (450 gramos aprox.)
Salchichón elaborado y curado a la manera tradicional en obradoiro artesanal de la aldea

Salchichón de autor elaborado por Pío de forma artesanal en Vilaboa (Allariz).

2 x lata de Filetes de Anchoas del Cantábrico (45 gramos)
Si buscas los mejores filetes de anchoas del Cantábrico tienes que probar las que elabora la familia Docanto en Cariño

Selección y elaboración tradicional de una pequeña conservera de Cariño.

1 x lata de Bonito en aceite de oliva (180 gramos)
Si buscas el mejor bonito en aceite de oliva tienes que probar el que elabora la familia Docanto en Cariño

Bonito en aceite de oliva elaborado en pequeña conservera de manera tradicional

1 x pack de Jamón de Porco Celta (100 gramos)
Jamón de porco celta ( 100 gramos)

Jamón de porco celta criado en libertad, alimentado de landras y castañas de los soutos gallegos.

 
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EL QUESO SAN SIMÓN DA COSTA DE CRISANTO


La familia de Crisanto lleva toda la vida cuidando vacas y elaborando quesos en la aldea de Lanzós, comarca de A Terra Chá. Aprendieron los secretos para hacer el mejor queso de San Simón da Costa de su abuela y todos colaboran en el proceso. No dejan de ganar premios cada vez que se presentan a catas o concursos, pero cuando hablas con cualquier miembro de la familia no escuchas una sola palabra al respecto. ¿Por qué? Probablemente porque los premios no son la causa de su trabajo si no la consecuencia, el resultado, de la noble pasión que sienten por su tradición artesana y eso es lo verdaderamente importante. Por eso, cuando hablas con ellos, las protagonistas son sus vacas y las vacas de sus vecinos. Por eso, cuando hablas con ellos, te cuentan con detalle cómo se ahuma el queso con virutas de madera de abedul para coseguir el peculiar aroma y sabor del queso San Simón da Costa. Y cuando les preguntas por qué se ahuma con abedul, te explican que sencillamente era el árbol de la zona; con él se hacían las zuecas y con las virutas sobrantes se aprovechaba para ahumar el queso. 

Sin embargo, hay una pregunta para la que Crisanto ni su familia tienen respuesta. Nadie la tiene. Nadie sabe con seguridad hasta cuando se remontan los orígenes de este queso. La leyenda dice que existe desde la cultura castreña. Y, aunque en la Edad Media se perdió cualquier fuente escrita al respecto, el mero hecho de que su elaboración llegue hasta nuestros días es una prueba de su existencia en la vida cotidiana de la época; ya fuera como parte de la alimentación familiar, como pago de impuestos a la nobleza y al clero, o como regalo para alguien a quien se tenía en alta estima... Sí que hay documentos que acreditan la participación del San Simón da Costa en ferias y exposiciones desde mediados del siglo XIX, pero el origen exacto de este queso sigue siendo como su sabor: singular y legendario. 



EL JAMÓN DE PORCO CELTA DE LA FAMILIA TEIJEIRO


¿No conoces el jamón de "Porco Celta"?

No hay mejor carta de presentación que su sabor, pero intentaremos hacerle justicia con palabras: salado pero con el punto dulce de las castañas, jugoso, untuoso, de gusto largo y nada amargo. Entre 24 y 30 meses de curación compartida con sus primos ibéricos en bodegas especiales donde las condiciones de la atmósfera se mantienen invariables de principio a fin... Y aunque suene a puro vicio, que lo es, contiene un gran valor nutricional en ácidos grasos insaturados y ácido oleico gracias a la raza y su cría en libertad. ¿Qué más se puede decir? 

Ahora ya conoces el jamón pero ¿conoces el "Porco Celta"?

El “Porco Celta” es la única raza de cerdo autóctona de Galicia. Hasta mediados del siglo pasado era uno de los pilares de la economía familiar en la mayor parte de las aldeas del sur de Lugo, norte de Ourense y el centro y noroeste de A Coruña. Apenas había labrador que no criara sus propios "cerdos celtas" en casa, sobre todo si contaba con montes cercanos a su alrededor. Los cerdos encontraban allí los recursos naturales que necesitaban: castañas, bellotas y un sinfín de variados brotes vegetales típicos de los montes y soutos gallegos. Allí se encontraba el cielo en la tierra para esta raza, especialmente apta para moverse y pastorear. Sin embargo, las técnicas de ganadería intensiva aplicadas durante las décadas siguientes acabaron con su particular Edén y la raza casi se extingue por completo...

¿Por completo? No. En la comarca de Sarria había una familia que impulsó la recuperación de la especie gracias a un irreductible y pequeño grupo de ganaderos y elaboradores. Corría la década de los 90. Los ejemplares de "Porco Celta" que habían sobrevivido eran pocos y estaban aislados, pero los pioneros de la recuperación estaban decididos y en el año 2000 ya se había elaborado el libro genealógico de la especie. Hoy son más de 500 los criadores de Porco Celta en libertad. Aquella familia de pioneros era la familia Teijeiro. Para ellos, el despiece del cerdo y la elaboración de los embutidos era cosa de familia desde siempre. En los 70 pusieron en marcha su primer obradoiro cárnico y, tras impulsar la recuperación del “Cerdo Celta”, podemos decir que también pusieron en marcha la recuperación del cielo en la tierra. ¿Dónde? En las fincas que recorren el Camino de Santiago desde Triacastela a Paradela y desde O Páramo a O Incio, donde los ejemplares de Porco Celta crecen en libertad, disfrutando de las castañas, las bellotas, el pasto, las raíces y los tubérculos como si la ganadería intensiva solo fuera una época pasada.



EL SALCHICHÓN ARTESANAL DE PIO


Pio creció viendo cómo sus padres elaboraban sus propios embutidos para el consumo familiar. Fascinado desde su infancia por el proceso, disfrutaba más que nadie del resultado y por eso tuvo claro que su vocación era convertir en artesanía la tradición familiar que sus padres habían heredado de sus abuelos. Restauró los bajos de una casa en su ourensana aldea de Vilaboa y puso en marcha su propio obradoiro. Y como no podía ser de otra manera, contó con la impagable ayuda de sus padres para buscar la excelencia... pero, ¿qué es la excelencia?

La excelencia es elaborar embutidos con el “sabor casero” de su niñez. Y en esta cesta tienes un salchichón artesanal para viajar a los sabores olvidados de tu infancia.



EL BONITO & LAS ANCHOAS DEL CANTÁBRICO DE LA FAMILIA DOCANTO


A principios del siglo XX, Vicente Docanto emprendió un camino diferente. Su familia siempre había tenido salazones de pescado en Cariño, un pequeño pueblo marinero de la ría de Ortigueira. Sin embargo, Vicente decidió levantar su propia conservera artesanal.

En la época dorada, hace ya más de 50 años, hubo hasta 20 conserveras en Cariño. Hoy apenas quedan dos. Y son precisamente los nietos de Vicente quienes mantienen viva la conservera de su abuelo por una sencilla razón: elaboran sus conservas cómo lo hacía él, de forma totalmente artesanal y con el mejor pescado. Vicente sabía que su camino, el camino que lleva a la máxima calidad, no tenía atajos. Sus nietos siguieron el mismo camino. Por eso este bonito y estos filetes de anchoas del Cantábrico de conservas La Pureza son una auténtica delicia para cualquier Gourmet, Gourmand, Foodie o persona humana que le guste lo bueno ;-)

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LA LEYENDA DE SAN SIMON DA COSTA para dos

En Lanzós, Crisanto elabora el San Simón da Costa: leche de sus vacas y ahumado con virutas de abedul. Los Teijeiro recuperan el "porco celta" criado con castañas en los "soutos" de Sarria y este jamón tiene 30 meses curación. Los Docanto hacen sus conservas como lo hacía su abuelo hace 100 años. Y Pio aplica la receta de sus padres para traernos un salchichón artesano único. De leyenda.

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